Vertidos industriales en los ríos de Quebec: una reducción del 50% casi ignorada por el gran público
Los sólidos en suspensión vertidos por las grandes industrias de Quebec en los cursos de agua se redujeron a la mitad entre 2006 y 2023. Esta mejora fue impulsada en un 87% por el sector de la pasta y el papel, históricamente uno de los mayores contaminadores de la provincia.
Sólidos en suspensión totales vertidos por la industria de Quebec (t/año)
La cifra que sorprende
Los sólidos en suspensión (SS) son partículas sólidas - fibras, arcilla, residuos metálicos - que permanecen suspendidas en el agua y perturban los ecosistemas acuáticos al reducir la luminosidad y obstruir los hábitats de reproducción de los peces. Los datos del Programa de reducción de vertidos industriales (PRRI) del MELCCFP, que sigue los vertidos de unos 200 sitios industriales en Quebec desde 1996, muestran una tendencia clara: de 2006 a 2023, el total de SS vertidos por las grandes industrias pasó de 18 400 a 9 200 toneladas anuales, una caída del 50%.
Este resultado no es producto del azar. El PRRI, creado en 1988 y extendido al sector de la pasta y el papel en 1993[1], funciona mediante autorizaciones ministeriales renovables cada 5 años, con requisitos progresivamente más estrictos establecimiento por establecimiento. En 2022, de los 89 sitios regulados, 69 estaban sujetos a normas al menos tan estrictas como los reglamentos provinciales de base[7].
El peso dominante del sector papelero
El sector de la pasta y el papel representa por sí solo el 87% de los SS industriales vertidos en 2023, con 8 033 toneladas, frente a 17 112 en 2006, una reducción del 53%. Dos plantas dominan este panorama: Smurfit WestRock en La Tuque (antigua WestRock), que en 2022 vertió 1 084 toneladas de SS tratando más de 39 millones de m³ de efluentes[3], y Domtar en Windsor, con 923 toneladas de SS ese mismo año[3].
La modernización de los equipos también contribuyó. En 2017, WestRock La Tuque recibió 10 millones de dólares del programa EcoPerformance para mejorar sus procesos de lavado y blanqueo[11]. Los cierres de plantas también jugaron un papel: entre 2006 y 2023, varias papeleras quebequenses cerraron sus instalaciones - Donnacona (2009), Hull/Gatineau (2011), Matane (2012), luego Amos y Baie-Comeau (2020-2021)[10][2]. La parte atribuible a los cierres frente a las mejoras tecnológicas es difícil de cuantificar con precisión.
Esta tendencia forma parte de un movimiento nacional. Según Medio Ambiente Canadá, las emisiones de SS de las papeleras canadienses cayeron de 80 200 a 46 100 toneladas entre 2006 y 2022, un -42,5%, a pesar de que la producción se mantuvo relativamente estable[3].
Top 8 sitios industriales — SS medios anuales (t/año, 2006-2023)
Cuarenta años de esfuerzos regulatorios
Este progreso forma parte de un esfuerzo a largo plazo. A finales de los años setenta, prácticamente todos los efluentes industriales de Quebec se vertían sin tratamiento[4]. Entre 1981 y 1995, el sector de la pasta y el papel ya había reducido sus SS en un 78%[4]. El Reglamento sobre las fábricas de pasta y papel (Q-2, r. 27), adoptado en 2007 y actualizado periódicamente[5], establece límites de vertido en kg de SS por tonelada producida, con normas más estrictas para las plantas construidas después de 1992. Una reglamentación federal complementaria está vigente desde 1992[6].
Las inversiones continúan. En diciembre de 2024, la planta Domtar de Saint-Félicien - otra papelera quebequense - puso en marcha una nueva tecnología de tratamiento biológico de aguas residuales, la primera utilización industrial de este sistema en la provincia[8]. En 2025, Quebec lanzó el programa PREP, dotado de 15 millones de dólares, para ayudar a las papeleras a reducir su consumo de agua[9].
Lo que los datos no muestran
Una reducción del 50% en los SS no equivale a la eliminación de los impactos sobre los cuerpos de agua receptores. Los estudios de seguimiento de efectos ambientales realizados en el marco del programa federal revelan que los efluentes del 70% de las plantas canadienses aún afectan a los hábitats y poblaciones de peces, a pesar de cumplir las normas vigentes[12]. El reglamento federal está actualmente en proceso de modernización para incorporar estos resultados.
El programa PRRI cubre únicamente los grandes establecimientos industriales bajo autorización ministerial. Los vertidos de pequeñas y medianas empresas industriales no están contabilizados en estos datos, lo que limita el alcance del balance.