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Por qué las urgencias de los suburbios están más saturadas que las de Montreal

En 2025-2026, Laval (32 %), Laurentides (31,4 %) y Outaouais (30,7 %) registran tasas de saturación en urgencias superiores a las de Montreal (25,9 %). Una paradoja explicada por veinte años de crecimiento demográfico sin inversión hospitalaria proporcional.

Tasa de saturación en urgencias por región (2025-2026)

El ranking que desafía las ideas convencionales

La mayoría de la gente asume que las grandes ciudades soportan el mayor peso de la saturación hospitalaria. Los datos del MSSS para 2025-2026 cuentan una historia diferente. Laval, Laurentides y Outaouais encabezan el ranking provincial - por delante de Montreal, que ocupa el sexto lugar.

La trayectoria de Laval es especialmente llamativa. En 2021-2022, su tasa de saturación era del 17,8 %. En 2025-2026 alcanza el 32 % - un aumento de 14 puntos en cuatro años, mientras Montreal bajaba ligeramente de 26,4 % a 25,9 %. Laval es la única región cuya saturación ha aumentado de forma tan sostenida y continua durante el periodo.

Laval: 463 000 habitantes, un hospital diseñado para atender a 280 000

La respuesta se resume en unos pocos números. Laval solo cuenta con 106 camas de hospitalización de corta estancia por cada 100 000 habitantes, frente a una media provincial de 190 camas[1]. El Cité-de-la-Santé - el único hospital de la segunda ciudad más poblada de Quebec - fue diseñado para una población de 280 000 personas. Laval cuenta hoy con 463 000 habitantes, tras un crecimiento del 32 % en veinte años[1].

El hospital funciona con el equivalente de 540 a 550 camas diarias para una capacidad autorizada de 489, con 40 camillas instaladas permanentemente en los pasillos. Y sin embargo, en el plan de infraestructura provincial 2025-2035, Laval ocupa el último lugar de las 17 regiones con 9 298 $ invertidos por habitante, frente a los 20 337 $ de Montreal[1]. Un proyecto de ampliación de 350 millones de dólares (108 camas adicionales) lleva esperando aprobación desde mayo de 2024.

Outaouais enfrenta la misma presión estructural. En enero de 2025, el Hospital de Hull alcanzó el 220 % de ocupación - la peor tasa de Quebec ese día - con una espera media de 34 horas en camilla[4]. En marzo de 2025, un paciente con problemas de salud mental esperó más de 230 horas (casi diez días) en una camilla del Hospital de Gatineau antes de conseguir una cama[5].

Los desiertos médicos empujan a los pacientes hacia urgencias

La saturación de las urgencias no es solo un problema de camas: también es el resultado de una atención primaria insuficiente. Cuando no hay médico de familia disponible, urgencias se convierte en la única opción.

En Laurentides, 115 000 residentes no tienen acceso a servicios de medicina familiar[2] - equivalente a toda la población de Drummondville. La región solo cuenta con 148 médicos por cada 100 000 habitantes, frente a 247 para el conjunto de Quebec[6]. La consecuencia directa: el 30 % de los episodios de atención de los laurentidenses se prestan fuera de la región, obligando a decenas de miles de pacientes a desplazarse hacia Montreal o Laval[6].

En Montérégie, la lista de espera para un médico de familia en la red Pierre-Boucher pasó de 33 699 a 63 599 pacientes entre 2020 y 2024 - un aumento del 89 % en cuatro años[8]. En todo Quebec, más de uno de cada cuatro residentes no tenía médico de familia en 2024, frente a uno de cada cinco en 2019[7].

El fenómeno no es nuevo, pero se intensifica. En diciembre de 2023, Laurentides ya registraba un 148 % de ocupación en sus urgencias frente al 118 % de Montreal[3]. Los datos de 2025-2026 confirman que no se trata de una anomalía estacional.

Lo que los datos no capturan

La tasa de saturación del MSSS mide el porcentaje de pacientes en camilla que esperan más de 24 horas. No refleja directamente los tiempos de espera en sala de espera ni los pacientes que se marchan sin ser atendidos. Las comparaciones regionales también pueden verse influidas por diferencias en la forma en que cada centro declara sus datos.

La congestión aguas abajo - pacientes que ocupan camillas mientras esperan ser trasladados a un centro de larga estancia - es también un factor significativo que estas cifras no distinguen de la saturación causada por la llegada de nuevos pacientes. Comprender plenamente la crisis de las urgencias suburbanas requiere analizar también la capacidad de atención de larga estancia.